ALIMENTOS PARA EL INVIERNO: MANTÉN ALTAS TUS DEFENSAS

La alimentación en invierno puede y debe adaptarse a las actividades que realizamos durante esta época, condicionadas por la bajada de temperaturas y la menor exposición a la luz solar.
Es más que evidente, aunque a veces no nos demos cuenta, que nuestro día a día cambia significativamente en función de la época del año en la que nos encontremos, por lo que en invierno y tras la llegada (aunque tardía) de las bajas temperaturas, debemos tener en cuenta para nuestra dieta, aquellos alimentos que nos mantengan las defensas altas y nos eviten catarros, gripes y demás “malestares” propios del final del equinoccio otoñal y continuado en el solsticio invernal.
Además, piensa que si cambias el armario con la ropa de invierno por la de verano, ¿por qué no cambiar ciertos alientos de la nevera o de la despensa?
Los cítricos, imprescindibles.
La mandarina es el cítrico que primero se incorpora al mercado invernal, sin olvidar la naranja y el limón. La riqueza de estas frutas en vitamina C (Producto relacionado: Energy vitt) cumple con las necesidades de antioxidantes en nuestro organismo para combatir radicales libres y células cancerosas, así como prevenir y mejorar los síntomas de gripes y catarros. Incluso la “pielecilla” que recubre los gajos nos aportará beneficios en forma de fibra, ayudando a la reducción del colesterol.
Las calabazas, buenas para el estómago.
Seguramente sea una de las grandes olvidadas de nuestras verduras mediterráneas, pero las calabazas cumplen una función diurética y digestiva para nuestro aparato digestivo y poseen propiedades antiinflamatorias. La riqueza en betacarotenos hace que a través de su transformación en el organismo según necesidad, adquiramos la vitamina A, muy necesaria para mejorar el sistema inmunitario y para la reparación celular de mucosas, uñas, piel y cabello.
Las espinacas, acelgas y borrajas, las más completas.
Ricas en ácido fólico, fibra y vitamina A y C, también aportan cantidad de betacarotenos. Ten en cuenta que las hojas más externas, la que a veces “desestimamos” por no ser tan “bonitas”, son la que más nutrientes poseen. También debes saber que tras su cocción su nivel de betacarotenos no se disminuye apenas.
Las almendras, con moderación.
Tienen el inconveniente de ser hipercalóricas por su riqueza en grasas (54%), pero consumidas con moderación pueden ayudar a regular el colesterol al tener cerca del 20% de grasas poliinsaturadas. Calcio, fósforo y magnesio, también serán aportados por las almendras para reforzar la salud de nuestro huesos.
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