LLEGAN DÍAS DE CALOR: HIDRÁTATE POR DENTRO Y NÓTALO POR FUERA
En múltiples ocasiones hemos escuchado la afirmación: “Un ser humano puede sobrevivir más de un mes sin probar alimento, pero no pasaría de unos pocos días sin beber agua” Y que sabia afirmación ¿verdad?
Debemos saber que la temperatura corporal depende del agua existente en nuestro cuerpo (en nuestras células y en la sangre) y que existen unos mecanismos fisiológicos para adaptarse a la subida de temperatura.
Sin embargo, ese termómetro biológico tiene sus límites, sobre todo ante temperaturas extremas o exposiciones continuadas al calor. Por lo tanto, y apuntando que en los días veraniegos gastamos más de un litro y medio de agua al día, (más si realizamos actividades físicas y deporte) tenemos que tener muy claro que el aporte de líquidos a nuestro cuerpo va a ser fundamental para conseguir una parte importante de salud y bienestar en este periodo estival.
¡Ojo! Y no relaciones la “retención de líquidos”, común en situaciones fisiológicas de embarazo y premenstrual o de enfermedades renales y hepáticas, con no tener que hidratarte por exceso de líquido en el cuerpo. El cuerpo humano requiere que se le aporte al menos la cantidad de líquido que pierde. Y si no, ¡piensa en el porqué de la sensación de sed!
Procura beber dos litros de líquido al día (agua, zumos, refrescos o batidos) e incluye en tu dieta veraniega las frutas y verduras, ya que el 85% de su peso es agua. No abuses de los refrescos con gas ni de polos y helados, ya que su contenido en azúcares puede ocasionar el efecto contrario. Sabes de qué hablo.. ¿verdad?
En resumen, si prestas atención a tu hidratación podrás mejorar tu salud por dentro y por fuera, notándolo en la correcta regulación de la temperatura corporal, la hidratación de tu piel, la mayor capacidad de concentración , ayuda al transporte de nutrientes en el organismo, facilitas la digestión y consigues que la función renal sea efectiva.
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